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Mi pluma no deja de pensar

Actualizado: 9 mar

Es un momento oportuno para detener la marcha y volver la mirada hacia la raíz de todo lo que hemos venido construyendo.


Reflexiones sobre la Ética del Mal


En esta mitad de semana, el ruido de los acontecimientos en Venezuela y las tensiones que arrastramos desde aquel 3 de enero parecen nublar el proceso de deconstrucción del sistema ideológico con el cual mantienen esclavizadas las mentes de los venezolanos. Se hace necesario establecer con claridad los fundamentos que sostienen nuestra visión; escribimos desde la base inalienable que permanece firme a pesar del paso del tiempo, de los gobiernos y del paso de sus ideologías.



Toda la estructura de pensamiento que ha dado vida a la propuesta teológica sobre la ética del mal es el producto de una convicción profunda en la existencia de un Dios personal. Para comprender esto, debemos acudir a la etimología, esa disciplina que nos permite desentrañar el origen y el significado verdadero de las palabras para devolverles su peso real.


La Naturaleza de un Dios Personal


Hablar de un Dios personal es reconocer a un Ser que posee voluntad, propósito y, por sobre todo, un interés genuino y activo por la humanidad. Esta certeza es la que nos permite afirmar que no somos seres a la deriva dentro de un sistema frío o mecánico. Al establecer nuestras ideas sobre la premisa de un Dios que se involucra en la historia, estamos afirmando que la dignidad humana es un valor absoluto que emana de nuestro Creador.


Principios Fundamentales


Los principios sobre los cuales escribo son leyes sobre la totalidad del ser humano que se mantienen vigentes y que nos otorgan la lucidez necesaria para analizar la realidad política y social con una esperanza fundamentada. Es en esta relación personal con el Creador donde encontramos la fuerza para sostener la verdad, entendiendo que la palabra, en su contexto más puro, es el reflejo de una justicia que nos trasciende y que nos habita al mismo tiempo.


Reflexiones sobre el Mal Institucionalizado


Escribo desde la fe aplicada al contexto que nos convoca, donde cada análisis sobre el mal institucionalizado se convierte en una reafirmación de que el bien tiene un rostro y un nombre. Esta es la base sobre la cual se asienta cada reflexión, permitiendo que el lenguaje fluya con la naturalidad de quien sabe que está parado sobre una roca firme, comunicando verdades que son eternas y que hoy, más que nunca, se vuelven indispensables para iluminar el camino que tenemos por delante.


La Importancia de la Fe en Tiempos Difíciles


En tiempos de crisis, la fe se convierte en un faro que guía nuestras decisiones. Nos recuerda que, a pesar de las adversidades, hay un propósito mayor. La fe nos invita a actuar con integridad y a buscar el bien común. En este sentido, es fundamental que cada uno de nosotros reflexione sobre su papel en la sociedad y cómo puede contribuir a un cambio positivo.


Un Llamado a la Acción


Es esencial que cada uno de nosotros tome un momento para reflexionar sobre nuestras acciones y decisiones. ¿Cómo podemos aplicar estos principios en nuestra vida diaria? ¿De qué manera podemos ser agentes de cambio en nuestras comunidades? Te invito a considerar estas preguntas y a actuar en consecuencia. La transformación comienza con cada uno de nosotros.


Fuerza y fe, familia.

 
 
 

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