Ciento cincuenta años buscando el líder en el lugar equivocado
- Danilo Carrillo
- 9 jun
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Actualizado: hace 4 días
Durante ciento cincuenta años, el mundo entero persiguió una sombra, buscando sin descanso a la misma persona.
La persiguió con el rigor implacable de cada época. La rastreó con científicos que medían cráneos y con cronómetros posados sobre las manos callosas de los obreros; con manuales densos, con teorías inquebrantables y con inmensas escuelas de negocio levantadas con el único propósito de encontrarla.
La pregunta que latía en el fondo era tan simple como enorme: ¿dónde está el líder que sostiene todo este andamiaje?
Hubo una pregunta idéntica en el cielo. Durante siglos se dio por hecho que la Tierra era el centro y que todo giraba en torno a ella. Cuando las cuentas no cerraban, nadie tocaba el centro. Le añadían un círculo. Y al círculo, otro encima. Epiciclos sobre epiciclos para salvar un centro equivocado.
Con el liderazgo hicimos lo mismo.
La búsqueda se inclinó hacia él. Lo rastreó por mil espejismos a la vez. Lo buscó en la sangre y en la cuna de aquel que nacía con una presencia imponente. Luego, en la conducta concreta, en lo que el líder forjaba con sus propias manos. En la circunstancia. En el magnetismo del carisma.
Y, al final, en la fría ganancia del trimestre. Cada vez que el mundo creyó que al fin lo tenía, levantó un imperio entero sobre ese hallazgo: fábricas interminables, estantes ahogados en libros, generaciones de jefes formados a su imagen y semejanza.
Ciento cincuenta años después, esta es la verdadera cuenta.
Ciento cincuenta años de teorías, y la herida permanece más abierta que nunca.
Ese es el abismo que vamos a recorrer. Semana a semana, descenderemos por esos seis escalones. Entenderemos de dónde viene el jefe en quien nadie confía, cómo nace el equipo que cumple sin estar realmente presente, y por qué el cargo se convierte en un peso asfixiante incluso para aquellos que llegaron a la cima. En cada época sobrevive un gesto, una práctica que todavía se repite hoy en los pasillos, sin que nadie recuerde quién la enseñó.
Hay un movimiento que ninguna época se atrevió a hacer. Mover el centro.
Observa a los tuyos esta semana. Contempla a los que trabajan con las manos y a los que se entregan con el alma puesta.
El centro nunca estuvo en la tarima. Está de pie, respirando frente a ti, habitando en tu propia gente.
Autor
Danilo Carrillo es teólogo, autor y emprendedor. Cursa el MDiv en el Southwestern Baptist Theological Seminary. Autor de múltiples libros, proponente de la unicidad funcional que la vida no se divide —fe, trabajo, familia y llamado en una sola pieza— y escribe sobre fe+liderazgo+matrimonio+emprendimiento desde danilocarrillo.com.


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